Y bueno…
Llega un momento en la vida de uno en el que las alitas (más unas TAN emplumadas como las mías) ya no caben en el tierno nido materno y comienzan casi que a estorbar. Me explico. Ya cuando eres profesional, tu manutención depende de ti mismo, sabes hacer mercado, cocinar, asearte a ti y al lugar donde vives con mucha diligencia y, afortunadamente, gracias a Dios, Amón Ra, Buda o Gran hermano, tu mami fue precavida y cotizó su propia pensión en el sistema de seguridad social y no depende económicamente de ti. Las condiciones se van dando para que uno considere seriamente la opción de hacer rancho aparte, volar del hotel mamá y comenzar a construir su propia vida.
Me perdonarán quienes aún viven en casa paterna y con tiernos 38 años escasamente saben hervir un litro de agua, eso sí bajo supervisión y orientación de la mami que hace todo para que “nené” no se preocupe por nada. Yo prefiero el método tradicional de labrarme mi propio destino (prospectos de marido incluidos).
Y llegó ese momento para mí, hace exactamente dos años, entre cálculos financieros, cálculos generacionales y casi cálculos renales por las diversas intervenciones de mi santa progenitora en mi vida sentimental, decidí hacer mi propio camino, volar del nido y comenzar a construir mi propia historia.
En ese entonces ganaba menos de la mitad de lo que gano hoy, por tanto los gastos debían medirse con prudencia y el cálculo no me daba para pagar un apartamento para mí solo. Solución?... Compartir apartamento.
Y es que si buscar apartamento para compra me tomó tiempo, solo imaginen a esta diva de 28 años (si, los 30 me están sentando divinamente, lo sé) buscando apartamento Y COMPAÑEROS idóneos para dejar la seguridad de la casa de mami por lo novedoso de compartir apartamento.
No hago referencia al apartamento de universitarios, yo ya no estaba para ese nivel, hablo de un lugar donde tuviera mi espacio sin necesidad de involucrarme más allá de lo necesario con los demás habitantes del mismo. (No, no tiré con ninguno de ellos)
Visité algunos que no me convencieron de a mucho, lentamente iba perdiendo las fuerzas y los ánimos hasta que en la última visita que hice, cansado y sin mayores expectativas…Juaz! Ahí estaba. A solo 10 cuadras de mi trabajo, con gente relativamente seria, todos gay y profesionales… era perfecto (por el momento) así que cerré el trato y ocho días después estaba llenando el carro de “Greatest L” con mis pocas pertenencias rumbo a la vida de un profesional independiente, marica, soltero y responsable.
Mis compañeros de apartamento?... eso viene en el próximo post.
JP
Suena...
Fire in your new shoes – Kaskade FT Dragonette
MICROHUESOTES
Mientras este post se publica estaré finalizando mi trasteo... a mi propio apartamento... mi felicidad es infinita e indescriptible por estos dias!
Llega un momento en la vida de uno en el que las alitas (más unas TAN emplumadas como las mías) ya no caben en el tierno nido materno y comienzan casi que a estorbar. Me explico. Ya cuando eres profesional, tu manutención depende de ti mismo, sabes hacer mercado, cocinar, asearte a ti y al lugar donde vives con mucha diligencia y, afortunadamente, gracias a Dios, Amón Ra, Buda o Gran hermano, tu mami fue precavida y cotizó su propia pensión en el sistema de seguridad social y no depende económicamente de ti. Las condiciones se van dando para que uno considere seriamente la opción de hacer rancho aparte, volar del hotel mamá y comenzar a construir su propia vida.
Me perdonarán quienes aún viven en casa paterna y con tiernos 38 años escasamente saben hervir un litro de agua, eso sí bajo supervisión y orientación de la mami que hace todo para que “nené” no se preocupe por nada. Yo prefiero el método tradicional de labrarme mi propio destino (prospectos de marido incluidos).
Y llegó ese momento para mí, hace exactamente dos años, entre cálculos financieros, cálculos generacionales y casi cálculos renales por las diversas intervenciones de mi santa progenitora en mi vida sentimental, decidí hacer mi propio camino, volar del nido y comenzar a construir mi propia historia.
En ese entonces ganaba menos de la mitad de lo que gano hoy, por tanto los gastos debían medirse con prudencia y el cálculo no me daba para pagar un apartamento para mí solo. Solución?... Compartir apartamento.
Y es que si buscar apartamento para compra me tomó tiempo, solo imaginen a esta diva de 28 años (si, los 30 me están sentando divinamente, lo sé) buscando apartamento Y COMPAÑEROS idóneos para dejar la seguridad de la casa de mami por lo novedoso de compartir apartamento.
No hago referencia al apartamento de universitarios, yo ya no estaba para ese nivel, hablo de un lugar donde tuviera mi espacio sin necesidad de involucrarme más allá de lo necesario con los demás habitantes del mismo. (No, no tiré con ninguno de ellos)
Visité algunos que no me convencieron de a mucho, lentamente iba perdiendo las fuerzas y los ánimos hasta que en la última visita que hice, cansado y sin mayores expectativas…Juaz! Ahí estaba. A solo 10 cuadras de mi trabajo, con gente relativamente seria, todos gay y profesionales… era perfecto (por el momento) así que cerré el trato y ocho días después estaba llenando el carro de “Greatest L” con mis pocas pertenencias rumbo a la vida de un profesional independiente, marica, soltero y responsable.
Mis compañeros de apartamento?... eso viene en el próximo post.
JP
Suena...
Fire in your new shoes – Kaskade FT Dragonette
MICROHUESOTES
Mientras este post se publica estaré finalizando mi trasteo... a mi propio apartamento... mi felicidad es infinita e indescriptible por estos dias!
3 comentarios:
Lo más importante: la vista que tengas apenas te levantes.
Felicitaciones en esta nueva etapa... Recuerda que lo indispensable es la cama, la nevera y la lavadora.
Lo demás irá llegando en su momento y en su tiempo.
Saludos,
Felicitaciones a ver si me das el nombre del santo para prendelre una vela y poder conseguir techo propio!!! saludos desde acá.
Publicar un comentario